Epicuro
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<li>Acostúmbrate a pensar que la muerte para nosotros no es nada, porque todo el bien y todo el mal residen en las sensaciones, y precisamente la muerte consiste en estar privado de sensación. Por tanto, la recta convicción de que la muerte no es nada para nosotros nos hace agradable la mortalidad de la vida; no porque le añada un tiempo indefinido, sino porque nos priva de un afán desmesurado de inmortalidad.</li>
<li>Está dispuesto Dios a prevenir la maldad, pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿Puede hacerlo, pero no está dispuesto? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y además está dispuesto? Entonces, ¿De dónde proviene la maldad? ¿No es él capaz ni tampoco está dispuesto? Entonces, ¿Por qué llamarlo Dios?</li>
<li>¿Dioses? Puede que sí los haya. No lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo.  Pero sé, porque esto me lo enseña día a día la vida, que no se ocupan ni se preocupan de nosotros.</li>
<li>Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio.</li>
<li>¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.</li>
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