Saramago, José
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<li>A las insolencias reaccionarias de la Iglesia Católica hay que responder con la insolencia de la inteligencia viva, del buen sentido, de la palabra responsable. No podemos permitir que la verdad sea ofendida todos los días por presuntos representantes de Dios en la tierra a los que en realidad sólo les interesa el poder.</li>
<li>El éxito a toda costa nos hace peor que animales.</li>
<li>El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir.</li>
<li>El hombre moderno es un ser solitario. Hay una soledad que tiene que ver con la dificultad para comprender el mundo.</li>
<li>En un momento determinado de la historia, no sé cuándo ni cómo, tomamos un camino lateral que nos ha traído hasta aquí. Nos equivocamos. ¿Estamos obligados a vivir como estamos viviendo? ¿Esta era la vida que teníamos que construir? ¿Había otra vía, pero la abandonamos? ¿Por qué la abandonamos? Estas preguntas no tienen respuestas, pero lo que no puedo aceptar es que la vida humana tiene que ser lo que de hecho es.</li>
<li>Estar informado siempre es preferible a desconocer.</li>
<li>Estoy convencido de que hay que seguir diciendo no, aunque se trate de una voz predicando en el desierto.</li>
<li>Existen dos superpotencias en el mundo: una es Estados Unidos, la otra eres tú.</li>
<li>Hay cosas que nunca se podrán explicar por palabras.</li>
<li>He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.</li>
<li>La alternativa al neoliberalismo se llama conciencia.</li>
<li>La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.</li>
<li>La juventud no sabe lo que puede, mientras que la vejez no puede lo que sabe.</li>
<li>La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive.</li>
<li>La vejez empieza cuando se pierde la curiosidad.</li>
<li>Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal.</li>
<li>Lo fundamental es un movimiento de liberación, no la teología.</li>
<li>Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.</li>
<li>No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.</li>
<li>No hay en el mundo nada que, en sentido absoluto, nos pertenezca.</li>
<li>No he tenido nunca lo denominada crisis religiosa. De niño me llevaron dos veces a misa y no creía en lo que estaba pasando ahí. Me parece absurdo pensar en un Dios que desde la nada ha creado todo. El problema surge a partir del momento en que alguien dijo: “Dios existe”. Luego tuvieron que dar razones para que quedara demostrado.</li>
<li>Nosotros estamos asistiendo a lo que llamaría la muerte del ciudadano y, en su lugar, lo que tenemos y, cada vez más, es el cliente.</li>
<li>Nuestra única defensa contra la muerte es el amor.</li>
<li>Para ser optimista se requiere ser idiota, ciego o insensible.</li>
<li>Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.</li>
<li>Por el hecho de ser ateo, no puedo decir que la religión no me interesa.</li>
<li>Regreso a la filosofía no en el sentido absurdo de que ahora nos vamos a convertir todos en filósofos, pero apuntar la idea de que si el hombre es un ser pensante, pues entonces que piense.</li>
<li>Se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante.</li>
<li>Soy un comunista hormonal.</li>
<li>Sólo si nos detenemos a pensar en las pequeñas cosas llegaremos a comprender las grandes.</li>
<li>Sólo soy alguien que se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo.</li>
<li>Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista; tienes que leer.</li>
<li>Una de las peores maneras de morir, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.</li>
<li>Uno no puede elegir los sueños que tiene. Son los sueños los que eligen a las personas. Nunca se lo he oído decir a nadie, pero así debe ser.</li>
<li>Yo no estoy bien con la sociedad en la que vivo. Tal vez llegue a un estado de pacificación, pero nunca de resignación.</li>
<li>Yo no puedo hacer nada, y eso es la coartada, la excusa para no hacer nada.</li>
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