En nuestra época no existe tal cosa como ‘mantenerse fuera de la política’. Todas las cuestiones son cuestiones políticas, y la política misma es una masa de mentiras, evasivas, tonterías, odio y esquizofrenia.
En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.
Es poco probable que la humanidad pueda salvaguardar la civilización a menos que pueda evolucionar en un sistema de bien y mal que sea independientes del cielo y el infierno.
La cordura no depende de las estadísticas.
La libertad es el derecho a decirle a la gente lo que no quieren escuchar.
Lo importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano.
Los hombres sólo pueden ser felices cuando ellos no asuman que el objetivo de la vida es la felicidad.
Los mitos que son creídos tienden a convertirse en verdaderos.
No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura.
Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. Esta perspectiva me preocupa mucho más que las bombas.
Sólo hay un modo de hacer dinero escribiendo: casarse con la hija de tu editor.
Toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está peleando.