América Latina es geopolíticamente poco significativa. Tenemos una población que no supone ni siquiera una tercera parte de la India y no estamos en una zona geográfica decisiva. No tenemos una producción de materias primas que no se pueda conseguir en otros lugares. No es una región importante. Es más importante en un plano simbólico, de producción de mitos y de discursos que en el plano político y económico.
El primer emprendimiento de la señorita Agnes fue un moritorio, un lugar para morirse más limpito. (Teresa de Calcuta)
En la Argentina no hay hechos, sino sólo discursos. Política
Depender de los chinos ya es un destino cruel, pero depender de lo que quieran comer los chanchos chinos es humillante! El día que descubran que las margaritas son más ricas que la soja estamos al horno.
Hay un sistema, el capitalismo, que privilegia la idea de beneficio. Dentro de ese sistema, lo lícito es ganar cuanto más dinero mejor, lo demás son consecuencias de esta idea principal y si hacen cierto daño se trata de moderar. Lo que importa, lo incisivo es ganar cuanto más dinero mejor. Un señor, si especula en la Bolsa de Chicago y hace subir el precio de los alimentos y gana dinero es totalmente lícito. Si por subir el precio de los alimentos hay 100.000 campesinos en Bangladesh que no pueden pagar la comida de mañana, es un daño colateral. A nadie le parece que por eso se tuviera que prohibir que la Bolsa de Chicago funcione como un espacio de especulación financiera. Lo que hicimos mal es tener un sistema en el que lo importante es ganar cuanto más dinero, mejor porque eso autoriza a que unos pocos se queden con gran parte de lo que muchos necesitan.
La idea central que anduvo vendiendo es que el sufrimiento de los pobres es un don del Todopoderoso. (Teresa de Calcuta)
La iglesia Católica usa el poder para su preservación y reproducción, y para tratar de imponer sus reglas en esas cuestiones de la vida que querríamos privada y que ellos quieren sometida a sus ideas.
La religión por definición es excluyente. La crueldad y las catástrofes que las religiones han abatido sobre el mundo se deben al hecho de que es casi imposible, salvo en operaciones muy sofisticadas, creer en un Dios y aceptar a otro. En general, un relato excluye a los otros.
Las religiones han sido clave para que la gente acepte pasivamente su condición de hambrientos.
Los catecismos repiten: lo creo porque no lo entiendo, lo creo porque es absurdo, lo creo porque los que saben me dicen que es así.
No hay nada más antirreligioso que pensar que Dios ha hecho este mundo. Si yo fuera un creyente de verdad, trataría de disimular por todos los medios que Dios es responsable de este desastre.
Nunca divulgó las cuentas de su empresa, pero se conoce que fundó unos quinientos conventos en cien países, pero nunca puso una clínica en Calcuta. (Teresa de Calcuta)
Pero al menos no nos entregamos al pensamiento mágico. El mundo plano es curiosamente agnóstico. Si algo ha mostrado esta epidemia es el derrumbe del poder religioso: unas décadas atrás un miedo como este habría sido ocasión de innumerables misas, rogativas, procesiones para implorar a algún dios que nos salvara. Ahora no solo no las hay; las Iglesias de Roma se cerraron.
Seguimos saliendo a la calle para pedir por nuestros muertos, cuando los vivos están muy jodidos.
Son entrenados para que resignen su entendimiento en beneficio de su obediencia a jefes y doctrinas. Como repiten los catecismos: lo creo porque no lo entiendo, lo creo porque es absurdo, lo creo porque los que saben me dicen que es así.