¿Aceptarás lo que alguien diga al respecto, sea Krishna o Buda, no importa quién? Yo podría equivocarme, como también tu guía espiritual preferido. Lo primero que necesitas, a fin de descubrir cualquier verdad profunda, es que tu mente esté libre para inquirir; no aceptar sino, descubrir directamente. Yo puedo darte una descripción de la verdad, pero ello no será lo mismo que tú percibas la verdad.
Dios es desorden. Considera los innumerables dioses que el hombre ha creado, o el único Dios. El único salvador, y observa la confusión que esto ha creado en el mundo. Las guerras que ha provocado, las innumerables divisiones, la separación de creencias, símbolos e imágenes que separan. ¿No es esto confusión y desorden? Nos hemos acostumbrado a esto; lo aceptamos fácilmente. Porque nuestra vida es tan agotadora con el aburrimiento y el dolor que buscamos consuelo en los dioses que el pensamiento ha conjurado. Esta ha sido nuestra forma de vida durante miles de años. Cada civilización ha inventado dioses y han sido la fuente de gran tiranía, guerras y destrucción. Sus edificios pueden ser extraordinariamente hermosos. Pero en su interior hay oscuridad y la fuente del dolor.
La capacidad de observar sin evaluar es la forma más elevada de inteligencia.
La libertad consiste en conocer los límites.
La mayoría de los libros dan una descripción; todos los libros sagrados describen con palabras lo que es Dios; pero es posible que eso no sea Dios. La palabra “Dios” no es Dios. Para descubrir, nunca debes aceptar. Jamás debes ser influenciado por lo que dicen los libros, los instructores u otras personas. Porque si otros influyen sobre ti, encontrarás lo que ellos quieren que encuentres.
La meditación es ser consciente de cada pensamiento y cada sentimiento, sin decir nunca que está bien o mal, sino simplemente observándolo y avanzando. En esta observación empiezas a comprender todo el movimiento del pensamiento y del sentimiento. Y de esa conciencia surge el silencio.
Lo que importa, sobre todo mientras se es joven, no es cultivar la memoria, sino despertar el espíritu crítico y el análisis; pues sólo así se puede llegar a comprender el significado real de un hecho en vez de racionalizarlo.
No debes ser influenciado por ningún libro, ningún instructor, ningún guía espiritual; y en tu fuero íntimo debes saber que tu mente puede crear lo que quiera; puede imaginar a Dios de barba, con un solo ojo; puede imaginarlo azul o púrpura. Debes, pues, estar en guardia contra tus propios deseos; porque aquello que tú quieres, tus anhelos, pueden proyectar y crear en tu propia mente las cosas que tú deseas. Si anhelas a Dios, será según tu anhelo. Pero eso no será Dios. Si estás afligido, si deseas consuelo, si sientes que la vida te ha aplastado, si te sientes destruido, si te sientes sentimental y romántico, eventualmente crearás un Dios que te proporcionará todo eso que anhelas. Pero ello no será Dios.
No es ninguna medida de salud, estar bien ajustado a una sociedad profundamente enferma. Social
No te pierdas ni te confundas en las organizaciones, permanece solo y sencillo.
¿Quieres realmente obtener una respuesta acerca de qué es Dios? ¿Vas a aceptar la información de alguna otra persona? ¿O tratarás de percibir lo que es Dios? El descubrir requiere buena dosis de inteligencia, mucha indagación y búsqueda.
Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio; solo una mente serena pero extraordinariamente activa puede aprender.
Solamente el individuo que no se encuentra atrapado en la sociedad puede influir en ella de manera fundamental.
Somos la humanidad, negros, blancos, morados o cualquier color que sea, psicológicamente somos todos uno. Mientras los seres humanos no se den cuenta de este hecho, seguiremos teniendo guerras, estaremos eternamente en conflicto, como lo estamos ahora. Y ninguna organización en el mundo cambiará este hecho. Naciones Unidas, 1984.
Ten cuidado con el hombre que dice que sabe.
Tu mente debe ser completamente libre. Sólo entonces ella puede descubrir; no aceptando alguna superstición, o leyendo algún libro sagrado o siguiendo a algún guía espiritual. Sólo cuando tienes esa libertad y cuando tu mente está muy clara, resulta posible descubrir qué es Dios. Más cuando te sientas a especular, tu conjetura vale tanto como la de tu guía espiritual; tu especulación es inútil, es absurda.
Una mente llena de conclusiones es una mente muerta, no está viva. Una mente viva es libre, el aprendizaje nunca concluye.
Y es la verdad algo fija, estática, o la verdad es algo viviente, vital, en movimiento, sin sendero alguno que conduzca hacia ella? Usted debe descubrir todo esto por sí mismo.