Fromm, Erich
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<li>Debemos adquirir conocimiento para elegir el bien, pero ningún conocimiento nos ayudará si hemos perdido la capacidad de conmovernos con la desgracia de otro ser humano, con la mirada amistosa de otra persona, con el canto de un pájaro, con el verdor del césped. Si el ser humano se hace indiferente a la vida, no hay ninguna esperanza de que pueda elegir el bien. Entonces, ciertamente, su corazón se habrá endurecido tanto, que su ‘vida’ habrá terminado.</li>
<li>El acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la razón.</li>
<li>El leer sin pensar nos hace una mente desordenada. El pensar sin leer nos hace desequilibrados.</li>
<li>En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.</li>
<li>Mientras tememos conscientemente no ser amados, el temor real, aunque habitualmente inconsciente, es el de amar.</li>
<li>No progresas mejorando lo que ya está hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer.</li>
<li>¿Por qué la sociedad se siente responsable solamente de la educación de los niños y no de la educación de todos los adultos de todas las edades?</li>
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