Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
El amigo de todo el mundo no es un amigo.
El comienzo es más de la mitad de la totalidad.
El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo.
En todo el tiempo transcurrido, de acuerdo con los recuerdos transmitidos de unos hombres a otros, nada parece haber cambiado.
Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.
La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.
La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.
La virtud está en el justo medio entre dos vicios, el del exceso y el de la deficiencia.
Lo que tenemos que aprender lo aprendemos haciendo.
No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad.
Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.
Somos lo que hacemos día a día; de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito.
Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.
Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio.
Una gran ciudad no debe ser confundida con una muy poblada.