Como muchas personas, no tengo religión, y simplemente estoy sentado en un pequeño bote arrastrado por la marea. Vivo en las dudas de mi deber. Creo que hay dignidad en esto, en simplemente continuar trabajando. Hoy estamos desnudos, indefensos, y más solos que en cualquier momento de la historia. Estamos esperando algo, quizá otro milagro, quizá a los marcianos. ¿Quién sabe?
La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural.
La verdadera religión debería ser algo que liberase a los hombres. Pero las iglesias no quieren hombres libres que puedan pensar por ellos mismos y encontrar su propia divinidad interior. Cuando una religión se organiza, ya no es más una experiencia religiosa sino sólo superstición y aislamiento.