La sinapsis
la mayoría de los axones terminales contienen una serie de minúsculos sacos ovales llamados vesículas sinápticas (vea la figura 2-4). Cuando el impulso nervioso alcanza el extremo de las terminales, ocasiona que esas vesículas liberen varias cantidades de sustancias químicas llamadas neurotransmisores en el espacio sináptico. Cada neurotransmisor tiene un sitio receptor específico en el otro lado del espacio sináptico. Los neurotransmisores encajan en sus sitios receptores correspondientes tal como lo hace una llave en la cerradura. Este sistema de llave y cerradura asegura que los neurotransmisores no estimulen al azar a otras neuronas, sino que sigan trayectorias ordenadas. Una vez que su trabajo está completo, los neurotransmisores se separan del sitio receptor. En la mayoría de los casos, son reabsorbidos en los axones terminales para reutilizarse posteriormente, desintegrados y reciclados para producir nuevos neurotransmisores, o desechados por el cuerpo como desperdicio. La sinapsis es despejada y regresada a su estado normal