A cada uno según su capacidad; a cada uno de acuerdo con su necesidad.
Charlar y hacer son cosas diferentes, mas bien antagónicas.
Cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora, de los individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, solo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades!
El cristianismo imparte a los hombres una doble vida y ofrece los goces imaginarios del cielo como un solaz para las miserias reales de esta vida.
El Estado es un órgano de dominación de clases, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del orden que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando la lucha de clases.
El libro de Darwin es muy importante y me sirve como una base en ciencias naturales para la lucha de clases en la historia. A pesar de todas las deficiencias, no solo se propina aquí por primera vez el golpe mortal a la teleología en las ciencias naturales, sino que su significado racional es explicado empíricamente.
El modo de producción de la vida material condiciona los procesos de la vida social, política y espiritual en general.
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan. Marx, Karl
El oro circula porque tiene valor, pero el papel moneda tiene valor porque circula.
El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.
El sistema capitalista no precisa de individuos cultivados, sólo de hombres formados en un terreno ultra específico que se ciñan al esquema productivo sin cuestionarlo.
La alienación religiosa es una alienación de segundo grado. Expresa en forma de teoría justificativa lo absurdo que la hace nacer. La alienación religiosa tiene su origen en la alienación económica y no podrá superarse mientras no se supere ésta. La lucha contra la religión es la lucha contra aquel mundo cuyo aroma espiritual es la religión. La miseria religiosa, es, por una parte, la expresión de la miseria real y, por otra, la protesta contra ella. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo.
La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.
La historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa.
La manera como se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría.
La peor lucha es la que no se hace.
Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversas formas el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.
Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal.
Los teólogos establecen dos clases de religiones. Toda religión que no sea la suya propia es un invento de los hombres, mientras que la suya propia es una emanación de Dios.
Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos.
Necesitamos otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación.
No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.
Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor recíproco, si mediante una exteriorización vital como hombre amante no te conviertes en hombre amado, tu amor es impotente, una desgracia.
Toda crítica comienza por la crítica a la religión.
Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de lucha de clases.