Xquenda
Eres mar, Xquenda, olas de viento que te mecen y te arrastran; gélidas y cálidas, impetuosas y tranquilas. Ir y venir de profundas simas y alturas casi inconcebibles.
No pareces percibir tu mundo. Persigues flores horarias sin darte cuenta que las semillas que haces flotar polinizan miles de flores.
Sembradora inconciente. Nada o casi nada tomas de ese mundo que gestas.
Eres mar, Xquenda, viento, río, manantial.
Y yo, ser ignorante e ignorado, que ahora es huésped en tu hogar, asilo de todos los mundos.